s/t (07.2015)

Video instalación site specific
Galería del CCPUCP
2015

Exposición colectiva “5 Proyectos”
Curaduría: Max Hernández-Calvo

 

 

El proyecto parte de la arquitectura de la galería y se centra en los tragaluces en el techo de la sala. Se trata de dos tragaluces circulares que están alineados junto a un tercero situado entre ambos, que aloja un equipo para la circulación de aire (es decir, esta anulado como tragaluz).

Juan salas repara en tres aspectos de estos elementos arquitectónicos. Primero, sus rasgos formales (disposición lineal, escala, forma, geometría, simetría, etc.). Segundo, sus aspectos funcionales (apertura de entrada para la luz natural y ducto de salida del calor acumulado). Tercero, su característica estructural (pasaje entre el espacio interior y el espacio exterior).

Pero además Salas entiende los tragaluces como ventanas horizontales. Así, frente a la ventana vertical que nos permite ver el mundo en el cual nos desenvolvemos, estas ventanas están enfocadas exclusivamente en el cielo, un lugar al que—para efectos prácticos—no tenemos mayor acceso. En contraposición a la vista panorámica del exterior que ofrecen las ventanas de la arquitectura moderna y contemporánea, estas particulares ventanas contiguas solo dan acceso a dos pequeñas parcelas de cielo.

Lo que el artista plantea, entonces,es establecer un nexo entre ambos ductos, alineando ambas vistas como si fuesen dos caras d una misma moneda. Para ello registra lo que muestra cada tragaluz por medio de dos cámaras de circuito cerrado de televisión. El video de estas cámaras es alimentado a dos televisores idénticos, puestos espalda contra espalda que se encuentran suspendidos entre ambos tragaluces. De ese modo, mediante un dispositivo de dislocación de la imagen—cámara transmitiendo en tiempo real—conecta ambas ventanas, como si se hubiese producido una deformación topológica físicamente imposible, con el techo plegándose sobre sí mismo.

Es así que Salas trastoca el sentido de estos tragaluces. Ya no son mas un pasaje entre interior y exterior, pues conectan exterior con exterior, y lo hacen desde el interior mismo de la sala. A la par, ya no son entrada de luz sino fuente de luz, pues la pantalla misma la emite.

La imagen en las pantallas sortea un recorrido lineal (es necesario caminar unos pasos para ver el cielo desde cada tragaluz) pero genera un recorrido circular alrededor de los monitores, donde la conexión entre ambos está en el perfil de los tragaluces.

De este modo, este imaginario pliegue de la arquitectura operaría como un pliegue en el espacio-tiempo, donde la imagen corresponde a una suerte de portal de ciencia ficción: una entrada que conecta con un lugar física y temporalmente distante.

Max Hernández-Calvo